Sole y Mick confiaron ciegamente en mi aun sin conocerme personalmente, apostaron a un fotógrafo de Córdoba por un trabajo en el pueblo de 9 de Julio, en el interior de Buenos Aires.

Ellos buscaban algo que yo les podía dar. Pero no fue sino hasta este día, el día de la sesión preboda, que abrimos esa puerta que no se volvió a cerrar, donde ellos apostaban y yo jugaba, ellos soltaban y yo atesoraba. Este es el retrato de lo que son, soñadores de vuelo alto, de mucha risa y buena onda, de deseos complejos de amor que se van haciendo realidad a cada paso que dan, con la fe compartida, con el amor y la familia que acompañan todo.

9 de Julio, Buenos Aires Dic 2016

 

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